En una de las últimas clases de la asignatura, estuvimos hablando sobre los estilos de aprendizaje que existen, y que las personas podemos tener.
Para ello, contamos con el ejemplo del cuestionario sobre estos estilos, que se compone de 80 preguntas a responder con un + o -, según te sientas o no identificado con esa cuestión.
Nosotras decidimos hacerlo para comprobar cuál de los cuatro estilos de aprendizaje presentes en el cuestionario era el que más se identificaba con nosotras (lo cierto es que, aunque en ti predomine un estilo, puedes tener características de los demás).
Los cuatro estilos existentes son:
-Activo (propio de personas improvisadoras y arriesgadas)
-Reflexivo (Propio de personas analíticas, que contemplan todas las posibilidades antes de tomar una decisión)
-Teórico (propio de personas metódicas y estructuradas)
-Pragmático (propio de personas directas y realistas)
Lo cierto es que, al realizar el cuestionario, a las dos nos ha salido un estilo reflexivo, lo cual indica que somos dos personas que contemplamos posibilidades, que no tomamos decisiones “a la ligera” y que nos gusta analizar las cuestiones detenidamente.
Una duda que al haber realizado el cuestionario se nos plantea es si resulta beneficioso o no, para trabajar en grupo, el hecho de que las dos tengamos el mismo estilo.
Lo cierto es que, si nos paramos a pensar en momentos en los que estamos trabajando en equipo, es cierto que las dos analizamos muy bien qué poner, cómo ponerlo, y otras cuestiones por el estilo, pero esto, a la vez nos ayuda a perfeccionar más nuestro trabajo y creemos que no entorpece el ritmo de trabajo que llevamos. Si bien, consideramos que también resultaría beneficioso contar con alguien en quien predominen los otros estilos, que sean capaces de aportar lo que a nosotras nos pueda faltar, como creatividad, improvisación, etc.
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