Una vez realizado esto, lo pusimos en común y nos encontramos con la sorpresa de que habíamos cometido el error de pensar en adulto como adulto mayor exclusivamente dejando atrás las dos etapas del adulto: adulto joven y adulto medio o maduro.
Esta actividad, nos ayudó a ampliar nuestro concepto de adulto y no reducirlo sólo al adulto mayor que es lo que muchas personas tendemos a hacer en nuestra sociedad.
Los rasgos que mi grupo y yo atribuimos al adulto fueron las siguientes:
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Biológicos
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Psicológicos
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Pedagógicos
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Sociales y culturales
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Arrugas
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Madurez
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Respeto
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Experiencia
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Canas
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Racionalidad
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Capacidad de comprensión
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Costumbres
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Pérdida
del cabello
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Capacidad reflexiva
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Valores
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Mayor capacidad de reacción y actuación
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Menopausia
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Interés
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Sin embargo, algunos compañeros añadieron a estos otros rasgos enfocados o correspondientes al adulto joven o medio como: la menstruación, todos los cambios corporales durante la adolescencia (vello púbico, maduración de los órganos reproductores...), la mayoría de edad y el ejercicio de derechos y deberes, capacidad de trabajo, edad de reproducción, ser ágil, tener conciencia de sí mismo, ser capaz de tomar decisiones, terminar los estudios obligatorios, capacidad de selección de redes sociales y un largo etcétera de rasgos atribuidos a la persona adulta.
Con esto, hemos podido comprobar una vez más como el trabajo en gran grupo enriquece y que podemos aprender los unos de los otros en todas los aspectos que nos podamos imaginar. Este enriquecimiento es el que nos hace aprender a lo largo de toda la vida desde la juventud hasta la vejez.
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